¿Cómo evitar accidentes fuera del domicilio en personas mayores?. Decálogo de recomendaciones.

FUNDACIÓN MAPFRE a través de este decálogo les propone una serie de medias que pueden adoptar las personas mayores, fácilmente, para evitar accidentes fuera del domicilio y conseguir mantener una adecuada calidad de vida.

1  Al salir a la calle, calcule con holgura los tiempos que va a necesitar. Las prisas son malas consejeras.
2  Elija el recorrido teniendo en cuenta las condiciones del mismo: iluminación, ausencia de baches, anchura de las aceras, volumen de tráfico, zonas de obras, etc. 
3  Utilice los pasos de peatones. Cruce siempre por los semáforos, espere a que se enciendan. Elija aquellos que se sabe tienen una mayor duración.
4  Utilice calzado cómodo y seguro. Camine atento y pensando en lo que está haciendo.
5  Si toma fármacos: relajantes, que produzcan somnolencia, que le obliguen a visitar el cuarto de baño o que generen cualquier otro tipo de dependencia que pueda interferir con su salida, intente, siempre que sea posible, ajustar horarios de salida alejados de la toma del fármaco.
6  Evite la carga excesiva: bolsos, paquetes, etc… Procure no llevar bolsos colgados, o complementos de valor que llamen la atención, así evitará posibles malas intenciones (“tirones”) que le hagan ser objeto de una probable caída.
7  Si es posible, salga acompañado. Si precisa acompañante, no salga solo.
8  En los transportes públicos:

  • No trate de alcanzar un vehículo con prisa (autobús, metro,…). Si no llega, espere a que venga el siguiente.
  • Utilice los pasamanos y asideros en las escaleras de acceso.
  • Busque siempre un asiento. En su defecto asegure un punto de apoyo y/o sujeción fijo: barra, asidero o pared.

9  No olvide ninguno de sus “soportes de ayuda” habituales: gafas, audífonos, bastones, etc. Revise su vista y oído.
10  Se aconseja llevar una tarjeta identificativa señalando si padece algún tipo de enfermedad: cardiovascular, diabetes, alergias a medicamentos, etc. En caso de accidente, especifique 2 ó 3 personas a quién/es avisar. Si realiza salidas fuera del entorno urbano (parques, caminos rurales,…) procure llevar un teléfono móvil; se recomienda señalar en la agenda con Aa, la persona a la que se debe avisar en caso de necesidad.

Fuente: www.conmayorcuidado.com

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Las gafas premontadas pueden provocar mareos, dolor de cabeza y cansancio en la lectura.

Ópticos-optometristas alertan del riesgo de utilizar gafas premontadas.

• El presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, Juan Carlos Martínez Moral, recuerda que estas gafas pregraduadas sólo deben utilizarse como repuesto en caso de emergencia.

• Las gafas premontadas no son una solución idónea para la presbicia o vista cansada, ya que se fabrican con medidas estándares y prescinden de la adaptación individualizada de un profesional de la visión.

La crisis, el desconocimiento de los usuarios o el hecho de evitarse una revisión visual son las razones por las que ha aumentado el consumo de gafas premontadas. El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas alerta de que su uso puede acarrear consecuencias graves para la salud visual y ocular.

Las gafas premontadas, que pueden adquirirse en diferentes puntos de venta (gasolineras, bazares) sin ningún control sanitario, suelen utilizarse erróneamente para corregir la presbicia o vista cansada. En este sentido, el presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, Juan Carlos Martínez Moral, advierte de que “esta especie de gafas no son más que unas lentes de aumento que se fabrican de forma estandarizada para todos los usuarios”. Los usuarios deben ser conscientes de que, para corregir su vista cansada, “lo mejor es acudir a un profesional de la visión como es el óptico-optometrista en busca de la mejor solución individual y personalizada, que nunca será una gafa premontada, sino lentes monofocales, bifocales, ocupacionales y progresivas, o bien lentes de contacto”, apunta Martínez Moral.

Pero, sobre todo, porque la adaptación individualizada de una lente por parte de un óptico-optometrista es imprescindible, ya que cada persona presenta unas características morfológicas y anatómicas distintas y, como es obvio, las gafas premontadas no lo tienen en cuenta.

Presbicia y gafas premontadas.

Las gafas premontadas no son una solución para la presbicia o vista cansada, que comienza a manifestarse a partir de los 40 años cuando, a consecuencia del envejecimiento, aparecen síntomas como visión borrosa o incómoda al leer o trabajar en visión próxima. Se trata de un estado refractivo por el cual, la capacidad de acomodación de los ojos se muestra insuficiente para ver bien de cerca.

Dado que la presbicia evoluciona con el tiempo, Martínez Moral recuerda que “una determinada solución óptica es válida durante unos dos años. Pasado ese tiempo, es conveniente realizar una nueva revisión.”

Problemas que pueden causar las gafas premontadas:

• Estas gafas se fabrican con unas medidas estándares de distancia interpupilar y graduación que sólo coincide con un 5 por ciento de la población con presbicia.

• Las lentes están fabricadas en su gran mayoría en plástico inyectado y sin ningún tratamiento de superficies ópticas, por lo que la imagen que producen tiene una gran cantidad de alteraciones y no cuentan con ningún control de calidad óptica.

• Asimismo, el uso continuado de este tipo de gafas puede originar mareos y dolores de cabeza, así como dificultad y cansancio en la lectura.

• Al estar las lentes montadas bajo un estándar de distancia interpupilar, el centro óptico de las lentes no coincide con el eje visual de los ojos, por lo que el uso continuado de este producto induce a diversos efectos prismáticos y se producen síntomas de incomodidad visual.

El óptico-optometrista, garantía de calidad.

Las gafas premontadas deben cumplir una serie de requisitos de seguridad, eficacia y calidad.

El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas recomienda que a la hora de adquirir estos productos se compruebe que, en las instrucciones de uso, conste claramente la graduación. Asimismo, las gafas deben llevar la señal de conformidad CE en el producto, tanto en el envase como en el prospecto.

Finalmente, a la hora de efectuar la compra, hay que evitar hacerlo mediante canales de distribución no autorizados (como Internet, bazares, mercadillos). Lo mejor es optar por un establecimiento sanitario de óptica, bajo la supervisión de un experto óptico-optometrista que facilitará y adaptará el producto más adecuado a los problemas y necesidades de cada paciente con la máxima garantía de calidad.

Fuente: Departamento de Comunicación. Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas.

Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional 2012.

El año 2012 ha sido declarado por el Consejo y el Parlamento de la Unión, como el “Año Europeo del Envecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional”.

Para conseguir una buena coordinación entre los Estados miembros, la Comisión Europea ha determinado un Coordinador Nacional responsable de organizar la participación de cada uno de los mismo.
En España, dada su responsabilidad en el desarrollo de las políticas sociales a favor de las Personas Mayores, el IMSERSO, ha sido la Institución asignada por la Comisión Europea, como Coordinador Nacional para todos los actos de éste año internacional.
Desde la Web del Imserso se puede acceder a un espacio dedicado a todos los acontecimientos relacionados con éste Evento Internacional. Un espacio para compartir información, experiencias y actividades.

Fuente: Revista “Autonomía Personal” (Editada por el IMSERSO y Mº Sanidad y Política Social)

Más información: www.envejecimientoactivo2012.es

Precauciones para evitar accidentes domésticos en Personas Mayores.

La FUNDACIÓN MAPFRE ha puesto en marcha la campaña “Con mayor cuidado”,  que tiene como objetivo la prevención de los accidentes domésticos en las Personas Mayores.

Consejos que pueden contribuir a evitar accidentes en el hogar:

  • La luz debe ser intensa en toda la casa.
  • Evitar muebles en zonas de paso.
  • Tener ordenadas las habitaciones.
  • Quitar alfombras y felpudos.
  • No obstruir conductos de ventilación del gas.
  • No encender la luz si se nota olor a gas.
  • No dejar cacerolas en el fuego.
  • Comprobar las llaves de gas estén cerradas.
  • No sobrecargar los enchufes.
  • Colocar barras de apoyo en los baños.
  • Utilizar mejor plato de ducha que bañera.
  • No guardar productos de limpieza junto a las comidas.
  • Revisar fechas de caducidad de los alimentos.
  • Conservar los alimentos correctamente
  • Guardar los medicamentos en sus envases con los prospectos.
  • Antes de consumir un medicamento, revisar fecha de caducidad.

Prevención, prudencia y sentido común, tres factores fundamentales que pueden evitar accidentes importantes dentro del hogar.

Fuente: Revista “Senda”

Más información: www.conmayorcuidado.com

 

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología insiste en la importancia de la prevención para evitar catarros en las personas mayores.

El catarro o resfriado común es el cuadro agudo más frecuente en nuestro entorno. Podemos padecer dos o tres episodios anuales.

· La transmisión más frecuente de catarros se produce por las manos, por eso la mejor prevención consiste en una adecuada higiene de las manos y en evitar en la medida de lo posible el contacto con personas afectas.

  • Si un catarro no se trata adecuadamente y sus síntomas no mejoran después de diez o quince días, debe constituir una señal de alarma ante una posible complicación del cuadro catarral (sinusitis, bronquitis o neumonía, agudización de cuadros asmáticos, otitis del oído medio).
  • No existe un tratamiento específico para el catarro. Los tratamientos disponibles van dirigidos a aliviar los síntomas motivados por el cuadro vírico, pero no acortan su duración ni constituyen una cura efectiva para el mismo.

El catarro o resfriado común es una de las enfermedades más frecuentes en nuestro entorno. Aunque la mayoría de los catarros son leves y se resuelven en un periodo corto de tiempo, representan una de las causas principales de consultas médicas, según informa la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Una amplia variedad de virus (aproximadamente 200 diferentes) son los causantes de los catarros que sufrimos cada invierno. “La mayoría de los virus provocan un único cuadro catarral, pero debido al gran número de virus causantes, podemos padecer múltiples cuadros catarrales a lo largo de nuestra vida. La mayoría de los adultos padecen dos o tres al año como media”, explica la doctora Aurora Viloria Jiménez, geriatra del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Incómodos síntomas

Los síntomas del catarro son conocidos por todos, la congestión nasal, la rinorrea y los estornudos se vuelven presentes cuando nos contagiamos de un catarro. Pero, también son frecuentes el dolor de garganta, la tos y el malestar general. En cambio, es rara la aparición de fiebre en los adultos. Además, según explica Aurora Viloria Jiménez, algunos factores pueden agravar un catarro como son las enfermedades crónicas, las inmunodeficiencias, la malnutrición y el tabaquismo”.

No existe un tratamiento específico para el catarro y los tratamientos disponibles van dirigidos sólo a aliviar los síntomas motivados por el cuadro vírico, pero no acortan su duración ni constituyen una cura efectiva para el mismo”, añade la doctora. Además, “los antibióticos no son útiles en el tratamiento del catarro o resfriado común y sólo deben ser utilizados en enfermedades causadas por bacterias, pero son totalmente ineficaces contra los virus”, continua.

Los climas fríos o la exposición a corrientes de aire frío no generan catarros, al contrario de la creencia habitual. Los mecanismos de transmisión de un catarro son los siguientes:

· Contacto por las manos: contacto directo con una persona infectada o vía indirecta al tocar una superficie previamente contaminada (pueden permanecer activos en la piel o superficies durante unas dos horas).

· Pequeñas partículas al toser o al estornudar que permanecen en el aire.

· Partículas de mayor tamaño que requieren contacto muy cercano con la persona infectada.

La duración del cuadro catarral y de los síntomas suele ser de siete días, con algún síntoma persistente hasta dos semanas (en el 25 por ciento de los pacientes). Sin embargo, existen una serie de síntomas cuya persistencia o no mejoría después de diez o quince días, debe constituir una señal de alarma ante una posible complicación del cuadro catarral (sinusitis, bronquitis o neumonía, agudización de cuadros asmáticos, otitis del oído medio).

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología recomienda consultar con el médico ante los siguientes síntomas:

· Rinorrea purulenta y congestión nasal.

· Disminución o ausencia de olfato (anosmia).

· Dolor dental.

· Presión en el oído o sensación de ocupación.

· Tos persistente con expectoración mucopurulenta.

¿Cómo prevenir?

Existen algunas medidas que han demostrado que son capaces de prevenir la aparición de catarros, llevarlas acabo en estaciones propicias para sufrir catarros, como es el invierno, resulta fundamental, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología es recomendable:

· Lavarse las manos con frecuencia para evitar la transmisión del catarro a otras personas (es especialmente importante hacer hincapié en el lavado de las uñas y de las muñecas). Si se sufre un catarro, es recomendable utilizar toallas de un solo uso para secarse las manos. Se debe hacer antes de preparar los alimentos, de comer y después de toser, de sonarse la nariz o de estornudar.

· Si no se pueden lavar las manos, se recomienda utilizar geles antisépticos con alcohol, ya que son desinfectantes y existen en cómodos y pequeños envases e incluso en monodosis.

· Evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca tras hacer tenido un contacto directo con una persona afectada por un catarro.

Diferenciarlo de la gripe

Aunque existe cierta confusión al respecto el catarro y la gripe son enfermedades diferentes. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología recuerda que la gripe está causada por el virus parainfluenza, es estacional y existe una vacuna anual, que no es efectiva en el caso del catarro o resfriado común. Aún así, a veces pueden confundirse ambos cuadros, sobre todo en las fases iniciales. En la siguiente tabla podemos observar las diferencias entre ambos.

  CATARRO GRIPE
SÍNTOMAS    
Fiebre. Rara. Frecuente, dura 3 ó 4 días.
Cefalea. Rara. Frecuente.
Dolor generalizado, mialgias. Leves o ausentes. Frecuentes.
Debilidad. A veces. Frecuente (hasta 2-3 semanas).
Agotamiento. Raro. Muy frecuente (sobre todo al inicio).
Rinorrea. Frecuente. A veces.
Estornudos. Frecuente. A veces.
Dolor de garganta. Frecuente. A veces.
Tos, malestar en el pecho. Leve a moderado Frecuente, puede ser severo.