Ruido y Salud

Se calcula que un 20% de la población española, más de 9 millones de personas, conviven con niveles de ruido que sobrepasan los niveles considerados adecuados para la salud humana. Y casi 20 millones podrían estar sometidos a índices menores, pero que también pueden causar molestias en nuestra salud si estamos expuestos durante largos períodos de tiempo.

Estos son algunos de los datos que recoge el estudio “Ruido y Salud” elaborado por el “Observatorio Salud y Medio Ambiente DKV Seguros-GAES” con la colaboración de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES). Se trata de la recopilación más completa realizada hasta la fecha sobre cuál es el grado de exposición a la contaminación acústica de la población y cómo afecta a la salud de las personas.

El coordinador del estudio “Ruido y Salud” Jesús de Osa en compañía del director de ECODES, Víctor Viñuales, ha presentado hoy en Madrid los datos recogidos que muestran como la contaminación acústica se ha convertido en uno de los principales problemas medio ambientales de nuestro país. El estudio señala la relación directa que puede tener con la aparición o el aumento de determinados problemas de salud. Estar rodeados de ruido excesivo puede provocar desde problemas de audición, un incremento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, insomnio, problemas psicológicos o un desarrollo cognitivo más lento en niños.

Tanto es así, que los científicos alertan que el ruido puede acortar nuestra vida. “La Comisión Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calculado que por culpa del ruido cada año los europeos pierden 1,6 millones de años de vida saludable, un cálculo que se realiza combinando los años potenciales de vida perdidos por muertes prematuras y los años equivalentes de vida saludable no disfrutados por tener un estado de salud deteriorado” apunta Jesús de Osa, autor del estudio.

El ruido del tráfico, los transportes (como aviones o trenes), así como las formas de ocio ruidosas (conciertos o discotecas) son las principales causa de ruido en nuestro país. De hecho, España es el segundo país más ruidoso del mundo, después de Japón, y el que tiene un mayor índice de población expuesta a altos niveles de ruido, con más de 9 millones de ciudadanos que soportan niveles no recomendados para la salud.

El ruido es una realidad que nos afecta de diferente forma dependiendo del grado en que estemos expuestos o de su intensidad, y que puede alterar nuestro bienestar en diferentes facetas de nuestra vida, en casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle o en nuestro tiempo de ocio. Una problemática con una importante dimensión social que nos implica a todos, ya que somos a la vez víctimas y generadores del ruido. Así que los especialistas nos recomiendan apuntarnos a “una dieta contra el ruido” para eliminarlo de nuestras vidas. “Simplemente modificando algunos de nuestros hábitos, como limitar el volumen de los reproductores de música, evitar lugares ruidosos, no molestar a los vecinos con ruidos innecesarios, utilizar más el transporte público o conducir de forma más eficiente y sin tocar el claxon de forma innecesaria, contribuiremos a reducir los niveles de ruido y a disminuir los efectos negativos que tiene sobre nuestra salud” aconseja Víctor Viñuales.

El ruido nos hace perder audición

Está comprobado que la exposición continuada a altos niveles de ruido tiene una relación directa con la pérdida de audición. Hasta ahora la principal causa de trastornos auditivos provocados por el ruido ha sido la exposición continuada en el entorno laboral durante 8 horas diarias a niveles que podían superar los 80dB sin utilizar las protecciones adecuadas para proteger los oídos.

Sin embargo, en los últimos años los especialistas alertan de la aparición de casos cuyo origen son otros factores, principalmente hábitos como por ejemplo el uso de reproductores de música con auriculares a volúmenes excesivamente elevados, o la exposición a altos índices de ruido en bares, discotecas o conciertos. Estos factores además de provocar un aumento de los casos, han hecho que la pérdida auditiva aparezca a edades más tempranas, ya que suelen ser hábitos más frecuentes entre personas jóvenes.

Así según diversos estudios entre un 5 y un 10% de las personas que suelen escuchar música con auriculares pueden adelantar la aparición de problemas auditivos 20 años, manifestándose los trastornos típicos de personas de 60 años ya a los 40 años. Para prevenir la aparición precoz de la pérdida auditiva los especialistas recomiendan hacer uso de este tipo de aparatos con algunas limitaciones, como no utilizarlos más de 1 hora al día y no superar el 60% de su volumen.

El ruido nos pone cardíacos

Quién quiera cuidar su corazón debe protegerse del ruido. Existen evidencias científicas que apuntan una relación directa entre la exposición frecuente al ruido, por ejemplo del tráfico, y un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como hipertensión, angina de pecho o infarto de miocardio.

Uno de los datos extraídos del estudio, refleja que en zonas ruidosas por cada decibelio que supera el umbral de los 65dB, aumentan los ingresos hospitalarios un 5,3%, especialmente por causas cardiovasculares. Y es que a partir de estos niveles de ruidos nuestro organismo responde activando las respuestas hormonales nerviosas y provocando un aumento de la tensión arterial, la frecuencia cardíaca, la vasoconstricción y la sangre se vuelve más espesa. También provoca cambios en el sistema endocrino y nervioso que afectan al sistema circulatorio y constituyen factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Recientes estudios también señalan la posible influencia del ruido con los infartos cerebrales. Los datos señalan que por cada 10dB que se incrementa el nivel de ruido por encima de los límites recomendados las posibilidades de sufrir un ictus crecen un 14% en mayores de 65 años.

El ruido nos quita el sueño

Durante la noche, la OMS marca unos niveles de ruido inferiores, sobre los 30dB, para garantizar el silencio tan necesario para el descanso. Pero en muchas ocasiones estos niveles se sobrepasan por el tráfico en las ciudades, los locales de ocio nocturno o la cercanía a un aeropuerto, por ejemplo.

Si el ruido no nos deja dormir, las consecuencias para nuestra salud son evidentes. Se alteran los ciclos y la profundidad del sueño, y por tanto nuestro descanso disminuye provocando fatiga, estado de ánimo depresivo, rendimos menos y baja nuestro estado de alerta. Además, el ruido mientras dormimos altera nuestro pulso, la respiración y aumenta el movimiento corporal.

El ruido nos altera

La contaminación acústica en nuestro entorno es un factor ambiental que nos molesta y perjudica nuestro bienestar. Afecta a nuestra capacidad de atención, nos genera estrés, nerviosismo o irritabilidad.

Vivir rodeados de ruido también puede provocar trastornos del aprendizaje, de la memoria, disminuye la motivación, e incrementa la irritabilidad y la agresividad. En el trabajo y la escuela está comprobado que estar rodeados de ruido afecta a nuestro rendimiento, aumenta los errores y accidentes, perturba fuertemente la atención lectora y la resolución de problemas. Crear entornos sonoros saludables y silenciosos mejorará nuestro rendimiento para aprender más y rendir mejor.

A la hora de relacionarnos con los demás, el ruido también nos afecta ya que interfiere en la comunicación oral y dificulta la comprensión, provocando que tengamos que elevar nuestro tono de voz y así, generar más ruido.

Los niños, más vulnerables ante el ruido

Los niños son más vulnerables que los adultos a padecer los efectos del ruido. Se calcula que cada año se pierden en Europa 45.000 años de vida saludable por el deterioro cognitivo producido por ruido ambiental en niños.


Aquellos niños que viven en hogares ruidosos suelen presentar un menor desarrollo cognitivo, del lenguaje y presentan peor comprensión lectora. También pueden sufrir déficits de atención y memoria, disminuye su motivación y pueden aparecer efectos negativos en su autoestima o generar ansiedad.

Pero es que el ruido nos afecta ya antes de nacer. Un entorno ruidoso puede alterar la salud del feto e incluso del recién nacido, provocando pérdida auditiva o retraso en el crecimiento, si la madre ha estado expuesta a ruido crónico durante el embarazo.

¿Cómo podemos evitar el ruido?

La contaminación acústica es un problema que podemos mejorar entre todos si cada uno de nosotros aportamos nuestro granito de arena y contribuimos a reducir el ruido que nos rodea. Si cambiamos simplemente algunos hábitos, nuestra salud en general lo agradecerá y podremos gozar de un entorno más silencioso.

Algunas medidas son tan sencillas como no elevar en exceso el volumen cuando usemos reproductores de música, cuando veamos la televisión o escuchemos la radio. Evitar las actividades de ocio con un alto nivel de ruido como conciertos o discotecas, o si debemos ir, utilizar siempre protecciones adecuadas y no colocarse cerca de los altavoces. Es importante respetar las horas de descanso e intentar conducir de forma eficiente, sin acelerones bruscos, ni frenazos y evitando tocar el claxon. Caminar, ir en bici o utilizar el transporte público contribuirá a disminuir el tráfico y reducir así el ruido en las ciudades.

Las administraciones también deben tomar conciencia y promover medidas adecuadas para crear entornos sonoros más saludables que contribuyan a eliminar el ruido en las ciudades. Realizar una planificación urbana que disminuya los efectos de las fuentes de ruido, como por ejemplo del tráfico, sobre los núcleos habitados. En las zonas más sensibles como áreas residenciales, hospitales o escuelas; realizar una adecuada gestión viaria; instalar barreras acústicas en las zonas de viviendas cercanas a grandes vías o, incrementar los controles acústicos, son algunas de las medidas que las administraciones pueden adoptar para contribuir a disminuir la contaminación acústica.

La lucha contra los altos niveles de ruido empieza por nosotros mismos, las administraciones y la sociedad en general. “El reto actual es, además de reducir la contaminación acústica, crear entornos sonoros que sean promotores de salud, capaces de proporcionarnos bienestar y descanso” aconseja Jesús de Osa, quién apunta que para conseguir este objetivo es necesario conservar los espacios sonoros positivos que ya existen e ir creando otros nuevos en las planificaciones urbanas.

Fuente: ECODES

Informe “Ruido y Salud”

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El 80% de las enfermedades cardiovasculares, infartos cerebrales, diabetes y uno de cada tres cánceres pueden evitarse modificando estilos de vida

Estas patologías suponen el 70 por ciento del gasto sanitario en nuestro país

El envejecimiento de la población española ha hecho que se incrementen irremediablemente las enfermedades crónicas.

• Estas enfermedades se evitarían o se reducirían notablemente actuando sobre los factores de riesgo más frecuentes como el tabaquismo, el abuso del alcohol, el sedentarismo o las dietas desequilibradas.

• La geriatría puede ofrecer soluciones para los enfermos crónicos más complejos que son aquellos que tienen más de una enfermedad crónica, frecuentemente asociada a dependencia física y deterioro de las funciones superiores.

El progresivo envejecimiento de la población en España (hecho común a todos los países desarrollados) va acompañado también de un marcado incremento de las enfermedades crónicas, hasta el punto de que muchos especialistas hablan de este fenómeno como la pandemia del siglo XXI.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades crónicas (de larga duración y sin curación) son y serán la gran carga de los sistemas sanitarios, representando un reto de adaptación tanto para los profesionales sanitarios como para los pacientes.

Según el doctor José Augusto García Navarro, Hospital Universitario Sant Joan de Reus, Tarragona, “los problemas cardiovasculares, la diabetes, los trastornos respiratorios (como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y el cáncer son las cuatro condiciones crónicas más frecuentes y, por sí solas, ya suponen el 70 por ciento de gasto sanitario en nuestro país”.

Además, un 80 por ciento de las enfermedades cardiovasculares, infartos cerebrales, diabetes y uno de cada tres cánceres pueden evitarse modificando estilos de vida. Así, es fundamental actuar sobre factores de riesgo como el tabaquismo, el abuso del alcohol, el sedentarismo o las dietas desequilibradas, recuerda el doctor.
La ayuda del geriatra para controlar las enfermedades crónicas.

En los pacientes en los que no se ha conseguido evitar la aparición de la enfermedad crónica, tenemos el reto de adaptar nuestro sistema sanitario para ejercer un mayor control sobre las complicaciones de las mismas y, al mismo tiempo, evitar que el paciente visite de forma reiterada nuestros servicios de urgencia y hospitales sin encontrar una respuesta adecuada”, explica el doctor García Navarro.

La geriatría puede ofrecer soluciones para los enfermos crónicos más complejos que son aquellos que tienen más de una enfermedad crónica, frecuentemente asociada a dependencia física y deterioro de las funciones superiores. Hasta un 70 por ciento de los ingresos hospitalarios se beneficiarían de la geriatría para evitar que el paciente pase mucho tiempo ingresado (acumulando frecuentes complicaciones asociadas a la hospitalización), realice muchos ingresos o visite de forma reiterada las urgencias del hospital.

De entre los dispositivos que ofrece la geriatría para tratar a estos pacientes destacan las unidades de agudos de geriatría (unidades del hospital general donde tratar la reagudización de la enfermedad crónica y las complicaciones que puedan surgir en el curso de la enfermedad) y las unidades de rehabilitación geriátricas (para restablecer la movilidad en los ancianos que han quedado inmovilizados después de una enfermedad prolongada o un accidente).

Es necesario, por lo tanto, añade el doctor, “unir esfuerzos desde la atención primaria y la geriatría hospitalaria. Desde la atención primaria para implantar hábitos de vida saludables desde el primer momento y para ejercer un adecuado control de la enfermedad crónica en sus primeros años de evolución. Desde la geriatría hospitalaria para tratar a los enfermos más complejos y que más dificultan la gestión del sistema sanitario”.

 

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Información extraida del 54 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Geriatría (SEGG) junto con el 24 Congreso de la Sociedade Galega de Xerontoloxía y Xeriatría que se celebraron durante los días 6, 7 y 8 de junio en Santiago de Compostela.

Iniciativas desde DISSAD para 2012, Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad.

2012 es el Año Europeo del Envejecimiento activo y de la Solidaridad, desde DISSAD nos hemos planteado publicar de forma periódica, una serie de propuestas sobre la práctica de determinadas Disciplinas, que aporten resultados positivos en las Personas Mayores, y sean un incentivo, para mejorar su calidad de vida.

Mensualmente, hasta que finalice el año, iremos exponiendo los beneficios que pueden suponer en las Personas Mayores y en sus Familiares, ESCUCHAR MÚSICA (Musicoterapia) IR AL CINE, JUGAR AL AJEDREZ…….

Periódicamente publicaremos una serie de artículos sobre éstas Disciplinas, lo que se prolongará en el tiempo, en los próximos meses.

Esperamos que ésta iniciativa sea acogida con el mismo entusiasmo, que desde DISSAD vamos a poner, en todas y cada una de las sugerencias que les vamos a transmitir.

Los cuidadores de enfermos de Alzheimer colaborarán con la investigación en domótica asistencial.

El Centro de Domótica Integral (CeDInt) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Fundación Alzheimer España (FAE) han firmado un acuerdo de colaboración que supondrá un avance en la investigación y desarrollo de la domótica asistencial aplicada al entorno del Alzheimer, tanto para enfermos como para cuidadores y hogares.

Actualmente, más del 90% de enfermos de enfermos de Alzheimer viven en su casa y son cuidados por sus familiares; pero también hay enfermos que viven en residencias que preferirían vivir en su casa y no pueden hacerlo debido a que no se sienten seguros. Esto implica que se necesita hacer el hogar más seguro y más adaptado, tanto para los enfermos como para los cuidadores.

Para lograrlo se ha firmado este acuerdo entre la FAE y el CeDInt, el cual se centrará en tres aspectos: ayudas técnicas para mantener al enfermo en su casa, ayudas técnicas que disminuyan la carga del cuidador (por ejemplo, teleasistencia y videovigilancia) y ayudas tecnológicas que permitan mejorar la calidad de vida, tanto del enfermo como de su cuidador. Para ello, se combinará la experiencia de la FAE y de sus cuidadores con los conocimientos técnicos del CeDInt.

El plan de trabajo se dividirá en tres fases: exploración desarrollo, y validación. La primera fase estará dedicada a la identificación de las necesidades de los enfermos del Alzheimer y sus cuidadores y al análisis del mercado de la domótica asistencial, para decidir si los dispositivos que existen actualmente son aptos para cubrir esas necesidades, de manera que los investigadores se familiaricen con las demandas de los cuidadores y enfermos.

Para establecer las necesidades reales e investigar cómo superarlas, se van a crear grupos de trabajo (“focusgroups”) en los que participen tanto técnicos como cuidadores.

Productos caros y difíciles de adquirir.

En una segunda fase se estudiará la posibilidad de desarrollar productos, aplicaciones o servicios nuevos, adaptados a las demandas de enfermos y cuidadores que no cubra el mercado. Una de las soluciones más simples es hacer guías de utilización de los productos comerciales básicos, como pueden ser detectores de movimiento, de apertura de puertas y ventanas, pulsadores de alarma o cámaras, que se venden por separado en cualquier tienda de electrónica pero que pueden formar paquetes o kits de utilización que faciliten el uso y la instalación a los cuidadores.

Por ejemplo, la utilización de sensores y dispositivos de seguimiento permitirá saber en cada momento donde está el enfermo y si ha sufrido alguna caída. Por otro lado, uno de los mayores problemas que tiene la domótica asistencial es la falta de soluciones específicas y el precio de los dispositivos. En este sentido, la colaboración FAE-CeDInt ayudará estudiar cómo hacer los dispositivos más baratos, más intuitivos y más fáciles de instalar.

La tercera fase está enfocada a la validación de los productos, aplicaciones o servicios desarrollados a través de los colaboradores de la FAE. Los grupos de trabajo supondrán una retroalimentación para la optimización de estos productos y servicios.

Fuente: CASADOMO