El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas recomienda revisar la visión antes de emprender un viaje.

El 46% de los conductores no se revisa la vista, el 12% no se protege nunca del sol mientras conduce y el 33% solo lo hace ocasionalmente.

• “El 90% de la información que se percibe al conducir llega a través de la vista”, afirma Juan Carlos Martínez Moral, Presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas. Por eso las condiciones visuales son determinantes para la conducción y guardan una estrecha relación con los accidentes derivados de fallos humanos y distracciones visuales.

• Visitar al óptico-optometrista al menos una vez al año garantiza que nuestra visión esté en perfecto estado para conducir. Sin embargo, el 46% de los automovilistas no lo hace.

• El 33% de los conductores no se protege habitualmente del sol mientras conduce y un 12% nunca lo tiene en cuenta, a pesar de ser España uno de los países con los índices de radiación ultravioleta más altos de Europa.

En esta época marcada por las vacaciones, se multiplican los desplazamientos en coche y, como consecuencia, también aumenta el número de accidentes, muchos de ellos debidos a problemas visuales sin corregir del propio conductor. Pero también existen casos en los que los conductores involucrados en accidentes afirman que no pudieron distinguir al peatón o al otro coche, no por una visión deficiente, sino porque se vieron deslumbrados a causa de los reflejos de la carretera o el resplandor del sol. En estas situaciones, el uso de gafas de sol puede suponer una gran diferencia.

Al igual que comprobamos el estado del vehículo antes de viajar, debemos hacer lo mismo con nuestra visión, sobre todo si utilizamos corrección visual y/o superamos los 45 años de edad.

Según Juan Carlos Martínez Moral, Presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, “si todos los conductores nos revisásemos la vista cada año, se reducirían los accidentes. El problema está en que el 46% de los automovilistas no lo hace, aumentando, por tanto, el riesgo de sufrir accidentes de tráfico”.

Capacidades visuales y conducción.

El número de conductores afectados por, al menos, una deficiencia visual es del 24 por ciento. Es fundamental que los conductores sean conscientes de la necesidad de que las capacidades visuales que intervienen en la conducción estén en perfecto estado. Una exposición excesiva a la radiación solar ultravioleta produce daños oculares, entre los que destacan las cataratas, el pterigión y la degeneración macular, además de otros problemas importantes para el conductor, como es el caso del deslumbramiento o la fatiga visual. A pesar de dicha importancia, el 33% de los conductores no se protege habitualmente del sol mientras conduce y un 12% nunca lo hace, a pesar de ser España uno de los países con los índices de radiación ultravioleta más altos de Europa.

RECOMENDACIONES PARA CONDUCTORES del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas:

• Revisiones periódicas. Dada la importancia de la información visual que recibimos, es fundamental que nuestra visión esté en el mejor estado posible. No hay que esperar a la renovación del permiso de conducir: conviene visitar al óptico-optometrista al menos una vez al año.

• Gafas de sol. En estos días de alta luminosidad y en los momentos en los que haya cambios bruscos de luz, las gafas de sol son imprescindibles. En el caso de llevar gafas graduadas, es necesario llevar asimismo gafas de sol graduadas, adaptadas a las necesidades de cada uno. Pero hay que tener mucho cuidado con las gafas de sol que se adquieren, ya que, según el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, el 70% de las gafas que se venden en España no cumplen con las normas de seguridad sanitarias.

• Si se utilizan lentes de contacto, aunque algunas cuentan con filtro solar, resulta imprescindible el uso añadido de gafas de sol.

• Cuando se circula en motocicletas y ciclomotores, los conductores deben llevar gafas de sol que sean lo suficientemente envolventes para impedir que las partículas de polvo u otros cuerpos extraños penetren en los ojos.

• Gafas de repuesto. Martínez Moral recuerda que, “si se utilizan lentes de contacto o gafas, es recomendable llevar unas lentes de repuesto en el coche con la misma graduación que las que usamos habitualmente”.

Escoge las mejores gafas.

Las mejores gafas de sol para conducir son las que contienen lentes polarizadas, que reducen el deslumbramiento y facilitan la visión en días muy luminosos. El asesoramiento de un profesional de la salud visual óptico-optometrista garantiza una elección adaptada a las necesidades de cada usuario.

En el caso de las gafas graduadas, lo más importante es que la graduación esté actualizada. Además, es conveniente que las gafas cuenten con un tratamiento anti-reflejante, ya que disminuye los reflejos y los deslumbramientos y se incrementa el contraste.

Fuente: Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas

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Ruido y Salud

Se calcula que un 20% de la población española, más de 9 millones de personas, conviven con niveles de ruido que sobrepasan los niveles considerados adecuados para la salud humana. Y casi 20 millones podrían estar sometidos a índices menores, pero que también pueden causar molestias en nuestra salud si estamos expuestos durante largos períodos de tiempo.

Estos son algunos de los datos que recoge el estudio “Ruido y Salud” elaborado por el “Observatorio Salud y Medio Ambiente DKV Seguros-GAES” con la colaboración de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES). Se trata de la recopilación más completa realizada hasta la fecha sobre cuál es el grado de exposición a la contaminación acústica de la población y cómo afecta a la salud de las personas.

El coordinador del estudio “Ruido y Salud” Jesús de Osa en compañía del director de ECODES, Víctor Viñuales, ha presentado hoy en Madrid los datos recogidos que muestran como la contaminación acústica se ha convertido en uno de los principales problemas medio ambientales de nuestro país. El estudio señala la relación directa que puede tener con la aparición o el aumento de determinados problemas de salud. Estar rodeados de ruido excesivo puede provocar desde problemas de audición, un incremento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, insomnio, problemas psicológicos o un desarrollo cognitivo más lento en niños.

Tanto es así, que los científicos alertan que el ruido puede acortar nuestra vida. “La Comisión Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calculado que por culpa del ruido cada año los europeos pierden 1,6 millones de años de vida saludable, un cálculo que se realiza combinando los años potenciales de vida perdidos por muertes prematuras y los años equivalentes de vida saludable no disfrutados por tener un estado de salud deteriorado” apunta Jesús de Osa, autor del estudio.

El ruido del tráfico, los transportes (como aviones o trenes), así como las formas de ocio ruidosas (conciertos o discotecas) son las principales causa de ruido en nuestro país. De hecho, España es el segundo país más ruidoso del mundo, después de Japón, y el que tiene un mayor índice de población expuesta a altos niveles de ruido, con más de 9 millones de ciudadanos que soportan niveles no recomendados para la salud.

El ruido es una realidad que nos afecta de diferente forma dependiendo del grado en que estemos expuestos o de su intensidad, y que puede alterar nuestro bienestar en diferentes facetas de nuestra vida, en casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle o en nuestro tiempo de ocio. Una problemática con una importante dimensión social que nos implica a todos, ya que somos a la vez víctimas y generadores del ruido. Así que los especialistas nos recomiendan apuntarnos a “una dieta contra el ruido” para eliminarlo de nuestras vidas. “Simplemente modificando algunos de nuestros hábitos, como limitar el volumen de los reproductores de música, evitar lugares ruidosos, no molestar a los vecinos con ruidos innecesarios, utilizar más el transporte público o conducir de forma más eficiente y sin tocar el claxon de forma innecesaria, contribuiremos a reducir los niveles de ruido y a disminuir los efectos negativos que tiene sobre nuestra salud” aconseja Víctor Viñuales.

El ruido nos hace perder audición

Está comprobado que la exposición continuada a altos niveles de ruido tiene una relación directa con la pérdida de audición. Hasta ahora la principal causa de trastornos auditivos provocados por el ruido ha sido la exposición continuada en el entorno laboral durante 8 horas diarias a niveles que podían superar los 80dB sin utilizar las protecciones adecuadas para proteger los oídos.

Sin embargo, en los últimos años los especialistas alertan de la aparición de casos cuyo origen son otros factores, principalmente hábitos como por ejemplo el uso de reproductores de música con auriculares a volúmenes excesivamente elevados, o la exposición a altos índices de ruido en bares, discotecas o conciertos. Estos factores además de provocar un aumento de los casos, han hecho que la pérdida auditiva aparezca a edades más tempranas, ya que suelen ser hábitos más frecuentes entre personas jóvenes.

Así según diversos estudios entre un 5 y un 10% de las personas que suelen escuchar música con auriculares pueden adelantar la aparición de problemas auditivos 20 años, manifestándose los trastornos típicos de personas de 60 años ya a los 40 años. Para prevenir la aparición precoz de la pérdida auditiva los especialistas recomiendan hacer uso de este tipo de aparatos con algunas limitaciones, como no utilizarlos más de 1 hora al día y no superar el 60% de su volumen.

El ruido nos pone cardíacos

Quién quiera cuidar su corazón debe protegerse del ruido. Existen evidencias científicas que apuntan una relación directa entre la exposición frecuente al ruido, por ejemplo del tráfico, y un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como hipertensión, angina de pecho o infarto de miocardio.

Uno de los datos extraídos del estudio, refleja que en zonas ruidosas por cada decibelio que supera el umbral de los 65dB, aumentan los ingresos hospitalarios un 5,3%, especialmente por causas cardiovasculares. Y es que a partir de estos niveles de ruidos nuestro organismo responde activando las respuestas hormonales nerviosas y provocando un aumento de la tensión arterial, la frecuencia cardíaca, la vasoconstricción y la sangre se vuelve más espesa. También provoca cambios en el sistema endocrino y nervioso que afectan al sistema circulatorio y constituyen factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Recientes estudios también señalan la posible influencia del ruido con los infartos cerebrales. Los datos señalan que por cada 10dB que se incrementa el nivel de ruido por encima de los límites recomendados las posibilidades de sufrir un ictus crecen un 14% en mayores de 65 años.

El ruido nos quita el sueño

Durante la noche, la OMS marca unos niveles de ruido inferiores, sobre los 30dB, para garantizar el silencio tan necesario para el descanso. Pero en muchas ocasiones estos niveles se sobrepasan por el tráfico en las ciudades, los locales de ocio nocturno o la cercanía a un aeropuerto, por ejemplo.

Si el ruido no nos deja dormir, las consecuencias para nuestra salud son evidentes. Se alteran los ciclos y la profundidad del sueño, y por tanto nuestro descanso disminuye provocando fatiga, estado de ánimo depresivo, rendimos menos y baja nuestro estado de alerta. Además, el ruido mientras dormimos altera nuestro pulso, la respiración y aumenta el movimiento corporal.

El ruido nos altera

La contaminación acústica en nuestro entorno es un factor ambiental que nos molesta y perjudica nuestro bienestar. Afecta a nuestra capacidad de atención, nos genera estrés, nerviosismo o irritabilidad.

Vivir rodeados de ruido también puede provocar trastornos del aprendizaje, de la memoria, disminuye la motivación, e incrementa la irritabilidad y la agresividad. En el trabajo y la escuela está comprobado que estar rodeados de ruido afecta a nuestro rendimiento, aumenta los errores y accidentes, perturba fuertemente la atención lectora y la resolución de problemas. Crear entornos sonoros saludables y silenciosos mejorará nuestro rendimiento para aprender más y rendir mejor.

A la hora de relacionarnos con los demás, el ruido también nos afecta ya que interfiere en la comunicación oral y dificulta la comprensión, provocando que tengamos que elevar nuestro tono de voz y así, generar más ruido.

Los niños, más vulnerables ante el ruido

Los niños son más vulnerables que los adultos a padecer los efectos del ruido. Se calcula que cada año se pierden en Europa 45.000 años de vida saludable por el deterioro cognitivo producido por ruido ambiental en niños.


Aquellos niños que viven en hogares ruidosos suelen presentar un menor desarrollo cognitivo, del lenguaje y presentan peor comprensión lectora. También pueden sufrir déficits de atención y memoria, disminuye su motivación y pueden aparecer efectos negativos en su autoestima o generar ansiedad.

Pero es que el ruido nos afecta ya antes de nacer. Un entorno ruidoso puede alterar la salud del feto e incluso del recién nacido, provocando pérdida auditiva o retraso en el crecimiento, si la madre ha estado expuesta a ruido crónico durante el embarazo.

¿Cómo podemos evitar el ruido?

La contaminación acústica es un problema que podemos mejorar entre todos si cada uno de nosotros aportamos nuestro granito de arena y contribuimos a reducir el ruido que nos rodea. Si cambiamos simplemente algunos hábitos, nuestra salud en general lo agradecerá y podremos gozar de un entorno más silencioso.

Algunas medidas son tan sencillas como no elevar en exceso el volumen cuando usemos reproductores de música, cuando veamos la televisión o escuchemos la radio. Evitar las actividades de ocio con un alto nivel de ruido como conciertos o discotecas, o si debemos ir, utilizar siempre protecciones adecuadas y no colocarse cerca de los altavoces. Es importante respetar las horas de descanso e intentar conducir de forma eficiente, sin acelerones bruscos, ni frenazos y evitando tocar el claxon. Caminar, ir en bici o utilizar el transporte público contribuirá a disminuir el tráfico y reducir así el ruido en las ciudades.

Las administraciones también deben tomar conciencia y promover medidas adecuadas para crear entornos sonoros más saludables que contribuyan a eliminar el ruido en las ciudades. Realizar una planificación urbana que disminuya los efectos de las fuentes de ruido, como por ejemplo del tráfico, sobre los núcleos habitados. En las zonas más sensibles como áreas residenciales, hospitales o escuelas; realizar una adecuada gestión viaria; instalar barreras acústicas en las zonas de viviendas cercanas a grandes vías o, incrementar los controles acústicos, son algunas de las medidas que las administraciones pueden adoptar para contribuir a disminuir la contaminación acústica.

La lucha contra los altos niveles de ruido empieza por nosotros mismos, las administraciones y la sociedad en general. “El reto actual es, además de reducir la contaminación acústica, crear entornos sonoros que sean promotores de salud, capaces de proporcionarnos bienestar y descanso” aconseja Jesús de Osa, quién apunta que para conseguir este objetivo es necesario conservar los espacios sonoros positivos que ya existen e ir creando otros nuevos en las planificaciones urbanas.

Fuente: ECODES

Informe “Ruido y Salud”

El 80% de las enfermedades cardiovasculares, infartos cerebrales, diabetes y uno de cada tres cánceres pueden evitarse modificando estilos de vida

Estas patologías suponen el 70 por ciento del gasto sanitario en nuestro país

El envejecimiento de la población española ha hecho que se incrementen irremediablemente las enfermedades crónicas.

• Estas enfermedades se evitarían o se reducirían notablemente actuando sobre los factores de riesgo más frecuentes como el tabaquismo, el abuso del alcohol, el sedentarismo o las dietas desequilibradas.

• La geriatría puede ofrecer soluciones para los enfermos crónicos más complejos que son aquellos que tienen más de una enfermedad crónica, frecuentemente asociada a dependencia física y deterioro de las funciones superiores.

El progresivo envejecimiento de la población en España (hecho común a todos los países desarrollados) va acompañado también de un marcado incremento de las enfermedades crónicas, hasta el punto de que muchos especialistas hablan de este fenómeno como la pandemia del siglo XXI.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades crónicas (de larga duración y sin curación) son y serán la gran carga de los sistemas sanitarios, representando un reto de adaptación tanto para los profesionales sanitarios como para los pacientes.

Según el doctor José Augusto García Navarro, Hospital Universitario Sant Joan de Reus, Tarragona, “los problemas cardiovasculares, la diabetes, los trastornos respiratorios (como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y el cáncer son las cuatro condiciones crónicas más frecuentes y, por sí solas, ya suponen el 70 por ciento de gasto sanitario en nuestro país”.

Además, un 80 por ciento de las enfermedades cardiovasculares, infartos cerebrales, diabetes y uno de cada tres cánceres pueden evitarse modificando estilos de vida. Así, es fundamental actuar sobre factores de riesgo como el tabaquismo, el abuso del alcohol, el sedentarismo o las dietas desequilibradas, recuerda el doctor.
La ayuda del geriatra para controlar las enfermedades crónicas.

En los pacientes en los que no se ha conseguido evitar la aparición de la enfermedad crónica, tenemos el reto de adaptar nuestro sistema sanitario para ejercer un mayor control sobre las complicaciones de las mismas y, al mismo tiempo, evitar que el paciente visite de forma reiterada nuestros servicios de urgencia y hospitales sin encontrar una respuesta adecuada”, explica el doctor García Navarro.

La geriatría puede ofrecer soluciones para los enfermos crónicos más complejos que son aquellos que tienen más de una enfermedad crónica, frecuentemente asociada a dependencia física y deterioro de las funciones superiores. Hasta un 70 por ciento de los ingresos hospitalarios se beneficiarían de la geriatría para evitar que el paciente pase mucho tiempo ingresado (acumulando frecuentes complicaciones asociadas a la hospitalización), realice muchos ingresos o visite de forma reiterada las urgencias del hospital.

De entre los dispositivos que ofrece la geriatría para tratar a estos pacientes destacan las unidades de agudos de geriatría (unidades del hospital general donde tratar la reagudización de la enfermedad crónica y las complicaciones que puedan surgir en el curso de la enfermedad) y las unidades de rehabilitación geriátricas (para restablecer la movilidad en los ancianos que han quedado inmovilizados después de una enfermedad prolongada o un accidente).

Es necesario, por lo tanto, añade el doctor, “unir esfuerzos desde la atención primaria y la geriatría hospitalaria. Desde la atención primaria para implantar hábitos de vida saludables desde el primer momento y para ejercer un adecuado control de la enfermedad crónica en sus primeros años de evolución. Desde la geriatría hospitalaria para tratar a los enfermos más complejos y que más dificultan la gestión del sistema sanitario”.

 

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Información extraida del 54 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Geriatría (SEGG) junto con el 24 Congreso de la Sociedade Galega de Xerontoloxía y Xeriatría que se celebraron durante los días 6, 7 y 8 de junio en Santiago de Compostela.

La lectura en dispositivos electrónicos.

Libros electrónicos, tabletas, portátiles, teléfonos inteligentes… Las ventas de estos dispositivos electrónicos se han disparado hasta convertirse en el regalo estrella. La primera consecuencia de esta multiplicación de pantallas es que nuestros patrones de lectura están cambiando de manera radical. Según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en 2011, elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España, más de la mitad (el 52,5 por ciento) de la población española de 14 años o más lee en formato digital, es decir, en las pantallas de ordenadores, teléfonos móviles, agendas electrónicas o e-readers. No obstante, según este barómetro, solo el 6,8% de la población afirma leer libros en este formato. Los españoles empleamos los soportes digitales mayoritariamente para leer el periódico (34,3%) o para consultar webs, foros, redes sociales…

Resulta indudable que la lectura electrónica ofrece muchas ventajas respecto a la lectura tradicional, pero, ¿afecta de alguna manera a nuestra visión? La respuesta a esta pregunta es sencilla: si tras horas sentados frente a un libro sentimos cierto “cansancio” ocular, esta incomodad visual aumenta con las pantallas de los dispositivos digitales. 

Fatiga visual

Si dedicamos muchas horas a una lectura intensiva nuestros ojos se pueden resentir, pero más aún si utilizamos dispositivos como e-books, tabletas, iPhone o el ordenador, ya que estos suelen situarse a distancias más alejadas de los ojos que los libros. Juan Carlos Martínez Moral, Presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, recuerda que “aproximadamente un 75% de los usuarios de ordenador padecen el denominado Síndrome de Fatiga Visual”. Entre sus síntomas se incluyen:

• Molestias oculares: tensión, pesadez de ojos, picores, quemazón, necesidad de frotarse los párpados, somnolencia, escozor ocular, aumento del parpadeo…

• Trastornos visuales: dificultad al percibir los caracteres en las pantallas, visión borrosa al mirar de lejos, diplopía (o visión doble)…

Síntomas extraoculares: cefaleas, vértigos y sensaciones de desasosiego y ansiedad, además de molestias en la nuca y la columna vertebral.

Luz directa frente a luz indirecta

Desde una perspectiva visual, los ordenadores, las tabletas y los teléfonos inteligentes son similares entre sí, ya que todos cuentan con pantallas que se iluminan. Esto supone una cierto inconveniente para los ojos del usuario, ya que, normalmente, mantener la mirada fija en una fuente de luz directa provoca fatiga visual.

Los e-book, por el contrario, utilizan tinta electrónica, lo que significa que sus pantallas no están iluminadas, sino que ofrecen una imagen que debe ser iluminada desde fuera, como ocurre con el papel. Por lo tanto, al igual que con un libro impreso, el nivel de luz ambiental resulta clave para una visión cómoda.

En cualquier caso, la lectura de un libro electrónico, un ordenador o un libro en papel, independiente de si la pantalla está retroiluminada o no, provoca fatiga visual, por lo que es imprescindible realizar descansos de manera regular.

Decálogo para una correcta lectura electrónica:

Para evitar estos problemas y mantener una correcta salud visual, el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas recomienda tener en cuenta una serie de consejos, especialmente si utilizamos soportes electrónicos para la lectura:

  • 1. Haz descansos cada cierto tiempo: como mínimo, una pausa de cinco minutos por cada hora de lectura.
  • 2. Los trastornos relacionados con el Síndrome de Fatiga Visual son provocados por trabajar reiteradamente a la misma distancia. Para descansar los músculos oculares, alterna la visión entre un objeto cercano y otro lejano cada veinte minutos (mirando por la ventana, por ejemplo).
  • 3. Recuerda que es necesario parpadear. Debido a la concentración, solemos hacerlo mucho menos de lo normal. Si aún así notas que tienes los ojos secos, también puedes recurrir a un colirio. Pide consejo a tu óptico-optometrista.
  • 4. Ajusta el brillo y contraste de la pantalla para que esté en consonancia con la iluminación de la zona de trabajo. Reducir la luz ambiental nos permitirá suavizar el brillo del monitor, mejorando así la visualización del texto.
  • 5. Asegúrate de que tienes la luz apropiada (mejor si es natural), pero recuerda que el exceso de luz también puede ser perjudicial. Opta mejor por una iluminación lateral para evitar los reflejos.
  • 6. Si nuestro monitor lo permite, deberíamos aumentar la velocidad de refresco de la pantalla. Una cifra de 70-75 Hz ya se considera como una buena medida para reducir la fatiga visual.
  • 7. Mantén el monitor de tu ordenador a unos 60 cm de distancia y ligeramente por debajo del nivel de los ojos. Atención en el caso de los niños, ya que por su estatura pueden encontrar la pantalla demasiado alta. Si utilizas un e-book, mantenlo a unos 35-40 cm de distancia de los ojos.
  • 8. Dentro de lo posible, ajusta el tamaño de la letra.
  • 9. No utilices estos medios electrónicos cuando estés muy cansado.
  • 10. No olvides someterte a una revisión visual anual. Defectos no corregidos, incluso de pequeña magnitud, como hipermetropía, vista cansada o astigmatismo, así como disfunciones en la acomodación o la visión binocular, pueden contribuir a que aparezcan síntomas molestos derivados de las exigencias visuales en visión próxima. Ante cualquier problema o duda, consulta con tu óptico-optometrista.

Fuente: Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas.

La detección precoz es el tratamiento más efectivo contra el glaucoma.

El glaucoma constituye la segunda causa de ceguera en el mundo, solo superada por las cataratas, según datos de la Organización Mundial de la Salud. A pesar de su gravedad, la mitad de la población afectada por glaucoma lo desconoce, ya que generalmente no causa síntomas que adviertan de la patología. El problema es que, si no se detecta y se trata a tiempo, el glaucoma puede llegar a producir baja visión e, incluso, ceguera en el 5% de los casos. 

Se estima que en nuestro país el glaucoma afecta a más de un millón de personas. Su incidencia se incrementa con la edad. Así, en el grupo de 50 a 59 años, la incidencia se sitúa en el 2,1%. Esta cifra asciende al 2,3% en personas de 60 a 69 años y, una vez pasados los 70, alcanza el 3,5%.

El óptico-optometrista, aliado en la detección precoz.

Vista con glaucoma

El glaucoma es una lesión irreparable del nervio óptico, normalmente provocada por un fuerte aumento de la presión intraocular. Esta lesión causa una pérdida progresiva de visión, que normalmente comienza por la periferia del campo visual. Los especialistas suelen calificar al glaucoma como el “enemigo silencioso” o el “ladrón de la visión”, ya que, en la mayoría de los casos, el paciente no experimenta ninguna molestia ni ningún síntoma hasta que se produce una pérdida visual permanente e irreversible. De ahí la importancia del diagnóstico precoz y el tratamiento en estadios iniciales.

Por esta razón, y coincidiendo con el Día Mundial del Glaucoma, el pasado 12 de marzo, el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas quiere concienciar a la población mayor de 45 años de la importancia de someterse a una revisión ocular anual en un establecimiento sanitario de óptica. El óptico-optometrista es el profesional de la salud visual primaria y dispone de la formación y de la aparatología necesaria para detectar el glaucoma en sus estadios iniciales, antes de que el paciente sufra una pérdida visual importante e irreversible.

Según Juan Carlos Martínez Moral, Presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, “esa detección se basa en una exploración del fondo de ojo y la medida de la presión intraocular. Los ópticos-optometristas realizan estas y otras exploraciones de forma rutinaria en los establecimientos sanitarios de óptica”.

¿A quién puede afectar el glaucoma?

Aunque el glaucoma puede aparecer a cualquier edad, algunos grupos de pacientes son más proclives a desarrollar la enfermedad en uno o ambos ojos y, por lo tanto, deben acudir a las revisiones al menos una vez año:

Mayores de 45 años que no se hayan sometido a un examen ocular en los últimos años.
• Personas con antecedentes familiares de glaucoma, en especial de familiares directos como padres o hermanos.
• Pacientes con una presión intraocular alta.
• Personas con miopía elevada (mayor de 5 dioptrías). El nervio óptico de los ojos miopes es más susceptible a la lesión que el de los no miopes.
• Pacientes medicados con corticoides (en cualquiera de sus formas de administración).
• Personas que hayan sufrido un golpe o traumatismo en el ojo.
• Personas con diabetes. El aumento de los niveles de glucosa en sangre puede provocar graves daños en la retina (retinopatía diabética). Conviene llevar un buen control de la diabetes y someterse a revisiones oculares periódicas

En caso de nos afecte alguno de estos factores, debemos acudir a nuestro óptico-optometrista para que nos realice un screening mediante la tonometría sin contacto, una prueba sencilla, rápida e indolora con la que se mide la presión intraocular.